La Ciencia no tiene Género
Los niños son curiosos por naturaleza. La formación científica alimenta esa curiosidad …
La formación científica alimenta esa curiosidad y aporta a los alumnos una serie de conceptos, aptitudes para la vida y opciones de futuro profesional que le serán de gran valor. No debemos desaprovechar la capacidad de aprendizaje de la mayoría de los niños, actitud que se ve reflejada en esta conocida frase: “los niños son como esponjas”. Nuestra misión como adultos es poner a su alcance todos los recursos que se nos puedan ocurrir, evitando el encasillamiento con respecto a los juegos y a las actividades que estos puedan llevar a cabo. Desde edades tempranas, todas sus vivencias van a formar parte de su conocimiento y las habilidades adquiridas serán una ventaja en su proceso de formación.
Debemos desterrar de sus cabezas la palabra “difícil”, que siempre aparece asociada a las matemáticas, física, química …., predisponiéndoles a cometer errores, generando situaciones de frustración y de miedo ante este tipo de asignaturas.
El miedo es un sentimiento de desconfianza y de inseguridad que genera rechazo. Nuestra misión es darle un golpe de efecto para conseguir que descubran las bondades y las oportunidades que ofrecen estas materias. Ese golpe, es el de la comprensión y el entendimiento. En el momento que entiendan, disfrutarán.
La importancia de la enseñanza de las ciencias en la sociedad actual es hoy plenamente
reconocida. Este reconocimiento, unido a la creciente preocupación por el fracaso en lograr que los alumnos adquieran conocimientos científicos, ha conducido a proponer la introducción de la enseñanza de las ciencias a edades más tempranas.
Nuestra actividad durante todos estos años ha sido la de contribuir al desarrollo de esas capacidades científicas y promover a la vez el afecto y el gusto por su aprendizaje sin distinción de género.

