El comienzo de la cuántica; el modelo atómico de Bohr

Hace unas semanas hablamos en este espacio del modelo atómico de Rutherford . Fue una teoría revolucionaria pero que tenía ciertos problemas a la hora de justificar la estabilidad de ciertos átomos. Estos problemas se resumen en que los electrones en el  modelo de Rutherford, deberían emitir radiación electromagnética de acuerdo a las leyes de Electromagnetismo, lo que haría que esa pérdida de energía hiciera que los electrones redujeran su órbita moviéndose en espiral hacia el centro hasta colapsar con el núcleo.

El modelo de Bohr (desarrollado en 1913) resolvió esta problemática indicando que los electrones orbitan alrededor del núcleo pero en ciertas orbitas permitidas con una energía específica que depende de una constante, la constante de Planck. Estas orbitas estan perfectamente definidas y Bohr las denominó capas de energía. La siguiente capa de energía depende de un salto energético que depende de la constante de Planck, es decir no es contínua, se dice que se encuentra a un cuanto de distancia, de ahí víene el término de energía cuantificada.

Estos niveles se definen con un número cuántico n (1, 2, 3…). A cuanta más distancia del núcleo, mayor será ese número pues mayor es la energía que lo separa. Esto quiere decir que un electrón siempre va a saltar energéticamente del nivel 1,2 y sucesivamente, son las únicas órbitas permitidas. Están definidas energéticamente y nunca varían. Eso confiere estabilidad al núcleo.

Otra variación fundamental con el modelo de Rutherford, es que en éste las orbitas son planas simulando el giro de los planetas alrededor del sol. En el modelo atómico de Bohr sigue ocurriendo lo mismo, lo que pasa que estas órbitas son tridimensionales.

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